Ortigosa de Rioalmar, un pueblo para dormir con el río al lado

Ortigosa se recorre en una mañana. Lo que tiene sentido es quedarse a dormir, cuando se va la poca gente que pasa de día y el pueblo vuelve a ser de los vecinos.
El nombre completo ya dice dónde está: junto al río Almar, un río tranquilo que nace en la Sierra de Ávila y acaba en el Tormes, que en verano baja con poca agua entre bolos de granito y en otoño se llena de hojas de chopo y fresno. Ortigosa forma municipio con Manjabálago, y los dos pueblos comparten ayuntamiento y casi todo lo demás.
La casa del tío de santa Teresa
La historia que más se cuenta en Ortigosa es la de santa Teresa de Jesús. De joven pasó una temporada en casa de un tío suyo en el pueblo, y fue allí donde leyó libros que, según ella misma contó después, la marcaron. Esa es la parte de «dos veces viva».
La de «dos veces muerta» es más rara. Cuando la santa murió en Alba de Tormes, en 1582, su cuerpo se llevó a Ávila, y en ese viaje descansó en Ortigosa. Al poco hubo que devolverlo a Alba, y el cortejo volvió a parar en el pueblo. Por eso la frase.
No hace falta ser creyente para que la historia impresione un poco. Es raro que un pueblo tan pequeño aparezca dos veces en el traslado de un cuerpo que se disputaban dos ciudades.
El verraco
Los verracos son esculturas de piedra con forma de toro o de cerdo que dejaron los vetones, el pueblo prerromano de estas tierras, y siguen apareciendo por toda la provincia de Ávila. El de Ortigosa es de hoy: se donó al pueblo para que la costumbre siguiera viva, y los vecinos lo tienen ya como uno de sus símbolos. No tiene la fama de los toros de Guisando, y quizá por eso se mira con más calma.
Manjabálago, al lado
El otro pueblo del municipio merece un paseo. Su iglesia está dedicada a San Miguel arcángel, y de ahí viene, dicen, la leyenda del dragón que el pueblo ha adoptado como emblema: el arcángel es el que vence al dragón en la tradición cristiana. Hay también una fuente que los vecinos llaman romana y calles de piedra donde se nota que no ha habido prisa en construir.
Dónde quedarse
En Ortigosa y Manjabálago hay pocas casas para alquilar, y cambian de un año a otro. La relación que mantiene al día la web del ayuntamiento de los dos pueblos es lo mejor para empezar: tiene los contactos de cada casa y el teléfono municipal por si queda alguna duda.
Un consejo práctico. Si venís en invierno, pedid que os enciendan la estufa unas horas antes de llegar. Quien lo ha olvidado alguna vez no lo vuelve a olvidar.