Alojamiento Sierra de Ávila

Alojamiento en la Sierra de Ávila: dormir en un pueblo de piedra

Casas de granito con tejado de teja junto a un camino de tierra, con encinas y bolos de piedra al fondo en la Sierra de Ávila

La Sierra de Ávila no tiene grandes hoteles. Tiene pueblos pequeños, casas de granito y noches muy calladas, y para eso viene casi todo el que duerme aquí.

Entre el valle del Amblés y las tierras llanas que bajan hacia Salamanca hay una franja de sierra baja, de encinas sueltas y bolos de granito, con pueblos que en invierno no llegan al centenar de vecinos. Quien busca alojamiento en esta zona suele encontrar casas rurales, alguna vivienda de uso turístico y poco más. Conviene saberlo antes de reservar.

Qué tipo de alojamiento hay

Casi todo son casas completas. Se alquilan enteras, para una familia o un grupo de amigos, y muchas son antiguas casas de labranza rehechas por dentro: paredes de piedra de más de medio metro, vigas de madera y una estufa de leña que hace de calefacción y de sitio donde acaba la sobremesa.

Habitaciones sueltas hay pocas. Si viajáis dos personas y una casa para seis os sale cara, preguntad: algunos propietarios alquilan solo una parte entre semana.

Ortigosa de Rioalmar y Manjabálago

Dos de esos pueblos forman un solo municipio. Ortigosa de Rioalmar está a orillas del río Almar y guarda una historia que no esperaría uno al verla tan pequeña: santa Teresa de Jesús pasó por allí de joven, en casa de un tío suyo, y tras su muerte su cuerpo descansó en el pueblo camino de Ávila. Allí lo resumen diciendo que la santa estuvo en Ortigosa «dos veces viva y dos veces muerta». También tiene un verraco, donado al pueblo para seguir una costumbre que viene de los vetones, que dejaron estas figuras por la comarca mucho antes de que hubiera iglesias.

Manjabálago, a poca distancia, tiene la iglesia de San Miguel, una fuente antigua y la leyenda de un dragón que se ha quedado como símbolo del pueblo.

Las casas para alquilar que hay en los dos pueblos las recoge la web del Ayuntamiento de Manjabálago y Ortigosa de Rioalmar, con su teléfono de contacto. Es la lista más fiable que conocemos, porque la mantiene el propio ayuntamiento.

Antes de reservar

Tres cosas que preguntamos siempre. La primera, cómo se calienta la casa: en la sierra refresca de noche incluso en junio, y una casa de piedra fría tarda un día entero en templarse. La segunda, si hay tienda o panadería en el pueblo, o si pasa la furgoneta y qué días. La tercera, la cobertura del móvil en el interior; con muros tan gruesos, fuera hay señal y en el dormitorio no.

Lo demás —la vista, el silencio, el cielo de noche— viene con el sitio y no hace falta preguntarlo.

Para preparar la estancia